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La crisis en Michoacán: el turno de la Monarca

Todo parece indicar que la zozobra en el estado de Michoacán continuará, pero ahora desde un frente con muy pocos reflectores, pero de una gran importancia. Me refiero a la dramática caída en la población de la mariposa Monarca que en los últimos años ha tenido un constante descenso hasta hacer de esta temporada 2013-2014 la más baja registrada desde 1993.

El problema parecería trivial cuando se le compará con los últimos sucesos en la Tierra Caliente michoacana, sin embargo su trascendencia presente y futura nos muestra un escenario casi catastrófico para la región purépecha, tanto para la parte natural como para la economía de la zona.

Por un lado, la Monarca es como "el canario en la mina": en cuanto las cosas andan mal, inmediatamente nos advierten del peligro —ambiental en este caso.
Y por el otro, los pobladores cercanos a las zonas protegidas, que viven del turismo y actividades ecológicas, reportan que durante esta temporada han tenido una bajísima afluencia de visitantes; hasta un 70 por ciento menos en comparación a otros años. La violencia en el estado se ha sumando a la crisis de la Monarca.

En un informe realizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), se dio a conocer que la migración anual de la Monarca desde Estados Unidos y Canadá hasta la parte central de México está a unos pocos pasos de desaparecer —aunque esto no significa que la mariposa esté en peligro de extinción.

Hasta hace unos años la disminución en la población parecía estar ligada a la tala ilegal y desproporcionada de las zonas protegidas en Michoacán y el estado de México, donde la mariposa busca abrigo durante el invierno. Afortunadamente, según el informe, México ha tomado cartas en el asunto y por lo menos se ha detenido la deforestación de las zonas aledañas a los santuarios. Aunque por otro lado la tala a pequeña escala prevalece y continúa siendo una amenaza.

Así, la raíz del problema actual parece radicar del otro lado de la frontera. Por un lado, los campos de
cultivo de maíz y soya en la parte centro-Este de Estados Unidos han aumentado de manera desorbitada. Pero en esas planicies también crece una planta conocida como "algodoncillo" (del género Asclepias), que son el único lugar donde las Monarcas depositan los huevos y el único alimento de las orugas.

Sin embargo, la creciente demanda por productos a partir de maíz y soya (como el etanol para combustible de automóviles) han hecho que los agricultores prefieran semillas modificadas genéticamente. El gran problema es que el algodoncillo sucumbe ante el uso excesivo de herbicidas aplicados a este tipo de cultivos. Pero además, el crecimiento desordenado de algunas ciudades de EU y Canadá hace lo suyo: las zonas urbanas y residenciales eliminan la vegetación usada por las mariposas. Al no encontrar lugares para depositar los huevos, la Monarca recorre mayores distancias pero entonces al tener menores reservas de grasa deposita menos huevos. En el peor de los casos las mariposas mueren sin poder depositarlos.

Sin duda, la parte relacionada con los cultivos transgénicos merece ser estudiada, analizada y en su caso reconsiderada, en aras de encontrar una solución al problema
anterior.

Dado que es imposible contar cada individuo, los investigadores usan el área forestal ocupada por los insectos para estimar sus poblaciones. Durante los últimos tres años la caída ha sido constante. Para este 2014 las mariposas cubren 0.67 hectáreas, comparado con los 1.19 del año pasado (una cancha de fútbol tiene aproximadamente 0.7 hectáreas). En 1995 la superficie cubierta llegaba a 18 hectáreas. Es decir, para el 2014 la superficie se redujo a casi 4% de lo ocupado en 1995.


El otro lado de la historia, el ciclo de vida y la migración de la Monarca encierran un bello e interesantísimo caso para la ciencia. Durante febrero y marzo las mariposas salen de su periodo de hibernación en México y algunas partes del sur de California y buscan pareja; se aparean. Luego migran hacia el norte para depositar los huevos en el algodoncillo. Las larvas nacidas se alimentarán de esta planta, crecerán como orugas y pasarán por la etapa de crisálidas encerrándose en su capullo donde ocurrirá la metamorfosis. 10 días después la primera generación de mariposas Monarca saldrá volando.

Una vez adultas repetirán el ciclo y entre mayo y junio nacerá la segunda generación. La tercera generación vendrá entre julio y agosto, se desarrollará igual que las anteriores y producirá la cuarta generación entre septiembre y octubre. El tiempo de vida para las mariposas de las primeras tres generaciones fluctuá entre 2 y 6 semanas. Sin embargo, para la cuarta generación las cosas serán un poco diferentes: estas recorrerán hasta 4,000 kilómetros hacia México y vivirán entre 6 y 8 meses. Cuando terminen de hibernar entre febrero y marzo repetirán el ciclo.

Las razón principal para detenerse en el tiempo es que las bajas temperaturas invernales en EU y Canadá impiden el crecimiento de plantas para alimentarse y además son prohibitivas para la supervivencia de la Monarca. Así, esta cuarta (a veces quinta) generación migra, pero regresa al norte en primavera cuando se supone hay comida en abundancia.

Dado su corto tiempo de vida ninguna de las mariposas es capaz de hacer un viaje completo de ida y vuelta por Norteamérica; pero entonces, ¿cómo le hacen para iniciar la migración? ¿cómo saben qué ruta seguir? ¿cómo saben a donde llegar?

Pese a la gran cantidad de trabajos científicos, muchos aspectos de la migración aún no son del todo claros. En principio, se sabe que la mariposa usa la posición del Sol como un compás: dado que nuestra estrella se mueve de Este a Oeste todos los días, la Monarca sigue una trayectoria casi perpendicular. Sin embargo, esto no es suficiente y podría usar sus ciclos biológicos diarios como relojes, de manera que saben hacia donde volar en distintos momentos. Otros estudios han mostrado que sustancias sensibles a la luz ubicadas en sus antenas podrían funcionar como un "compás químico", de manera que también podrían usar el campo magnético de la Tierra para orientarse.

Por lo pronto, la Monarca tiene muchos secretos guardados y su fascinante migración seguirá siendo materia de estudio. Sin embargo, este gran viaje corre un peligro real. La Monarca seguirá existiendo por mucho tiempo más, pero si dentro de las preocupaciones y acciones de distintos ordenes de gobierno no entra el tema de la mariposa -y otros como la tremenda deforestación en gran parte de Michoacán- mucho me temo que este espectáculo quedará sólo en la memoria del estado, del país y del planeta entero.