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Geocentrismo y Creacionismo 'reloaded'

La Tierra es el centro del Universo y todo gira entorno a ella. Además, permanece estática, inmóvil y no tiene más que 6 mil años de existir. Los seres humanos venimos de Adán y Eva, cuyos orígenes fueron el fango y un pedazo de carne con hueso, respectivamente. Los dinosaurios son una trampa que Dios nos puso para probar nuestra fe en él. O mejor aún, los hombres y los dinosaurios coexistieron en algún momento. En términos generales, todo cuanto existe fue creado en seis días, a partir de la nada y en la sagrada secuencia registrada en el libro que lo explica todo: la biblia. 



Muchos pensarán que en pleno siglo XXI, ni el más obtuso podría creer en esas falacias. Pues bien, los hay, y los hay en muchos lugares, retadores y listos a contraatacar -con el poder de la fe- todo argumento lógico y bien estructurado que se les presente; la verdad está en la biblia y punto.

Sin embargo, detrás de ellos se asoma un problema adicional y más serio: las pizcas desordenadas y heterogéneas de conocimiento científico que usan para intentar añadir fundamento a sus creencias. Son una mezcolanza grotesca entre ignorancia científica y religiosidad ciega.

Recientemente dos casos muy llamativos salieron al escenario. El primero en España -que no es ni por mucho la mata de estas ideas y cuyo primer lugar se lo lleva Estados Unidos de calle- y el otro que tiene tras de si una bolsa acumulada de $20,000 dólares para “el ganador” y que, efectivamente, sucedió en Estados Unidos. 

Sobre el primero, es un caso de "geocentrismo reloaded", encabezado por Juan Carlos Gorostizaga, profesor de la Universidad del País Vasco, y Milenko Bernardic, doctor en Matemáticas de la Universidad de Murcia, cuyas sesudas ideas fueron publicadas en el libro “Sin embargo no se mueve”, en clara alusión a la anécdota galileana. No hace falta leer el libro, basta ver un par de videos y leer los  artículos de Gorostizaga en su blog para darse cuenta del sin fin de argumentos religiosos, débiles y vagos con los que defienden la creencia de que la Tierra es el centro del Universo. Y no solo eso, sino que extrapolan sus ideas a ramas como relatividad y mecánica cuántica o a temas como la deriva continental, aventando por el caño las observaciones, los modelos físicos y matemáticos y los experimentos de los últimos 400 años. La situación llamó poderosamente la atención de divulgadores, profesores universitarios y científicos en España, cuya principal preocupación, desde luego, son los alumnos de este tipo de personas.

El otro caso se dio hace pocos días. Un famoso creacionista llamado Joseph Mastropaolo lanzó una apuesta pública de $10,000 dólares (unos $125 mil pesos mexicanos) para aquel que, ante un jurado, ose demostrar que “usando la ciencia puede contradecirse la interpretación literal del génesis” (el contrincante tiene que poner otro tanto y el ganador se lleva todo). ¿Parece fácil? No del todo. El californiano Mastropaolo, además de kinesiólogo y escribir como colaborador del “Salón de la Fama de la Creación Científica” -vaya nombre-, ha planteado en otras ocasiones debates de este tipo, pero con el malintencionado objetivo de dejar “a la opinión pública” la última palabra y de paso hacerse fama a costa de divulgadores y científicos. En este sentido, él sabe lo que significa opinión pública: según encuestas recientes, el 46% de los estadounidenses creen literalmente en la creación, tal y como es contada en el génesis. No por nada Estados Unidos es la meca de los movimientos creacionistas en el mundo.

En las propias palabras de renombrados divulgadores y científicos como PZ Mayer o Michael Zimmerman “Mastropaolo no es más que el típico creacionista al que le gusta hacerse publicidad mientras promueve la ignorancia”. Zimmerman cuenta que, en sus argumentos, este tipo es incapaz de entender que origen de la vida y evolución son disciplinas separadas que persiguen objetivos diferentes y usan metodologías diferentes. Algo que cualquiera que desee  intervenir en el tema debería saber. 

¿Alguien aceptará el desafío de Mastropaolo? Probablemente no. Los hechos científicos no son algo que se debata al calor de un montón de billetes y menos bajo el pretexto de levantar la mano al ganador mientras se dice “esta es la verdad”. La ciencia trabaja planteando modelos, hipótesis, usa observaciones y experimentos, todo en constante refinamiento a través del tamiz de la revisión científica. Es un ciclo, un proceso y en ningún caso, desde que existe la ciencia como tal -unos 400 años-, ninguna teoría, ningún modelo o idea científica ha subsistido gracias a la anuencia de libros sagrados, encuestas al público o apuestas callejeras. 

Indudablemente, los casos trasnochados de geocentrismo y creacionismo irrumpen, en estos días, como clara evidencia de que todavía hay gente viviendo en la edad media.