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No más Ciencia para México

Nuevamente la ciencia y la tecnología quedan relegadas a planos inferiores, fuera de los planes para el próximo sexenio.






Nos guste o no, hayamos votado por él o no, da igual: Enrique Peña Nieto será presidente de México por los próximos seis años -y a saber cuantos más el PRI. El punto ahora es pensar en la actitud que se tendrá ante el trago amargo y valorar si estamos dispuestos a, uno: desconocer todo aquello que provenga de EPN o, dos: asumir una actitud firme, crítica y sin titubeos sobre las acciones presentes y futuras. Creo que la segunda es más acertada, porque con la primera solo se fomenta al viejo arte de nadar de muertito, quejándose de todo y -claro- sin hacer nada.

Esta semana Peña Nieto dio a conocer su equipo de transición, o sin eufemismos, los que medirán el agua a los camotes para ir sabiendo de donde puede sacarse el mejor provecho en negocios y en amarres políticos. En general, unos completos desconocidos, excepto por tres o cuatro que en varias ocasiones salieron a dar la cara por las justificadas críticas y reclamos a EPN. ¿Algo nuevo? La verdad no. Pero hay que enfatizarlo: a EPN y a su "nuevo PRI" les importa un pepino y poco menos esa cosa rara, lejana y desconocida llamada ciencia. No hay pues, nadie encargado de planear, recomendar y mucho menos analizar la situación actual de la ciencia en México: dónde estamos, a dónde queremos llegar, cómo hacerle para llegar allá y un largo etcétera.

Desde luego no es una sorpresa; solo basta recordar al viejo PRI -viejo o nuevo son lo mismo en este caso- donde su pragmatismo "tiene sesos" suficientes para pensar en unos meses y poco más. Nada a largo plazo, nada para el futuro, excepto dejar a buen resguardo la capacidad de -una vez más- comprar voluntades a tres centavos el par.

¿Qué podemos esperar durante los próximos seis años respecto a la inversión en ciencia y tecnología? Prácticamente lo mismo que los doce anteriores: ajustes minúsculos que dan la ilusión de avance y mantienen en la "estabilidad" a la mayor parte de los institutos, investigadores y becarios. Probablemente veremos que la inversión en ciencia y tecnología llegará al 0.5% o 0.6% del PIB (por ley debería  invertirse al menos 1.0% y organismos internacionales recomiendan no menos del 1.5% del PIB) y ya. En todo caso nos venderán el humo de que fue un incremento del 25% en comparación con los gobiernos anteriores. Y ¿para que sirve eso? Bueno, pues para seguir siendo un país de manufactura, con mano de obra relativamente barata, pero sin un ápice de innovación para abrir camino en nada. Desde el momento en que la ciencia y la tecnología quedaron fuera del horizonte cercano de Peña (incluso antes de tomar posesión) podemos darnos una muy buena idea de lo que vendrá: estancamiento total en esta área.

¿Acaso nadie cercano a EPN tiene idea de lo provechoso -por decir lo menos- que ha sido para Alemania, Japón, Corea del Sur o Estados Unidos la inversión anual por arriba del 2.0% del PIB en ciencia y tecnología para crear mejores empleos, para forzar la creación de profesionales en investigación y desarrollo, para ser líderes en ramas verdaderamente innovadoras como nuevos materiales, genética, energías renovables, comunicaciones, astronáutica, robótica, etc? ¿De verdad no hay un solo "genio" que le informe o por lo menos le aconseje en esto? Yo supongo que algún "lumbrera" andará por ahí. El problema es que para los que toman las decisiones, una despensa de $70 pesos vale más (votos) que la creación de cualquier instituto de investigación científica.

Pero tampoco hay que sorprenderse demasiado. Después de todo, es muy probable que el mayor acercamiento que EPN ha tenido con "la ciencia" se basa en sus sesudas lecturas sobre el origen del Universo, en Génesis versículos del 1 al 10.

P.D. Creo que en México necesitamos comenzar a organizar movimientos que permitan a la sociedad conocer el estado actual de la ciencia y las repercusiones negativas que tiene seguir dejándola a un lado de los proyectos de corto, mediano y largo plazo; como un mero bicho raro que mientras no nos acerquemos, no nos hace nada. Chile y España ya empezaron. "+ Ciencia para México".   



No más planetario:

Una verdadera vergüenza que durante los últimos seis años de gobiernos municipales y estatales lograran convertir en escombros el Planetario Guadalajara. Probablemente ahora, ellos y la constructora Mecano esperan a que los terrenos valgan más y su negocio sea más redondo de lo que ya fue.  Ni un solo funcionario o político en el estado de Jalisco parece tener intenciones de recuperar este espacio de divulgación y difusión de la ciencia.  




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