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Formación estelar, o el misterio de las vacas magnéticas.

¿Qué podrían tener en común un grupo de vacas pastando y una joven estrella en sus primeras etapas?

En 2008, se publicó en la prestigiosa revista Nature un curioso e interesante estudio sobre la magnetorrecepción de las vacas, que --por extraño que parezca-- podría ayudarnos a entender cómo se forman las estrellas (el fenómeno de magnetorrecepción no es nuevo y es una de las hipótesis que explican la buena orientación de palomas, tortugas y otros animales para regresar a sus lugares de origen o migrar). 

Resulta que un grupo multinacional de investigadores recopiló imágenes de Google Earth en donde hay grupos de vacas pastando, que parecen estar alineadas en la dirección del campo magnético de la Tierra. Su conclusión fue que, probablemente, las vacas  sienten el campo magnético de la Tierra y les gusta colocarse en dirección norte-sur. Sin embargo, recientemente y después de analizar cientos de imágenes, un segundo grupo publicó que "no hay evidencia suficiente para asegurar que los vacunos tengan esta propiedad". Las réplicas de ambos grupos no se han hecho esperar y la hipótesis de las vacas magnéticas aún es caso abierto. 

Ahora, en astronomía hay un fenómeno llamado difusión ambipolar que --en teoría-- se presenta e influye en las primeras etapas de la formación estelar. Para entenderlo usemos a nuestras amigas las vacas. Supongamos que ante nosotros tenemos un campo lleno de animales y necesitamos atravesarlo; supongamos también que de verdad prefieren colocarse en dirección norte-sur. Si nuestro objetivo fuera ir de norte a sur o viceversa, no tendríamos mayor problema, pues habría algo así como carriles de vacas para ir de un lado a otro. Sin embargo, si tuviéramos que ir de este a oeste o viceversa, nos encontraríamos con mayores problemas, pues las vacas formarían algo así como barreras y tendríamos que ir buscando por donde pasar. 

Disco de acreción y líneas del campo magnético.
En el caso de la formación estelar, en sus primeras etapas, las estrellas generan un disco de acreción por el cual se alimentan de gas neutro e ionizado. Además, tienen un campo magnético, cuyas líneas son perpendiculares (formando un ángulo de 90 grados) al plano del disco (ver figura a la derecha). En la difusión ambipolar, el campo magnético actúa como lo harían las vacas: facilita o dificulta el paso de material en determinada dirección, lo que favorece o limita el crecimiento de las estrellas. En estricto sentido, las líneas del campo magnético limitan y desvían el paso de gas ionizado, de manera que el crecimiento de la estrella podría verse fuertemente afectado.

Quien diría que el misterio de las vacas magnéticas y la formación de las estrellas que vemos en el cielo nocturno tendrían algo en común.